Criadores alemanes y el Gobierno de Azerbaiyán colaboran para salvar esta raza centenaria en peligro de extinción. Famoso por su brillo dorado y su resistencia en montaña, el caballo de Karabaj recupera su linaje gracias a programas de cría selectiva y a la asociación fundada por Verena Scholian.
Una raza equina centenaria del Cáucaso vuelve a ser objeto de atención en Europa, donde criadores e investigadores trabajan para proteger un linaje que estuvo a punto de desaparecer.
El caballo Karabaj es famoso por su resistencia, inteligencia y su característico brillo dorado. Hoy, los esfuerzos de conservación en Alemania, combinados con programas de cría estructurados en Azerbaiyán, están ayudando a asegurar el futuro de esta raza histórica.
"La colaboración entre especialistas ecuestres europeos y criadores de la región natal del caballo es vital", afirma el entrenador Philip Hager, que trabaja con caballos jóvenes de raza Karabaj en Alemania. "El Karabaj es el tipo de caballo que puede llevarte a terrenos montañosos y llevarte a casa sano y salvo. Esa es su naturaleza", añade.
Una raza al borde del abismo
El siglo XX trajo consigo un dramático declive. Las guerras, los trastornos económicos y los cruces incontrolados redujeron considerablemente el número de caballos de pura raza de Karabaj. Durante la Primera Guerra de Nagorno-Karabaj, se destruyeron importantes infraestructuras de cría, sobre todo en Aghdam, lo que provocó la pérdida de importantes líneas de sangre.
Según el Sistema de Información sobre la Diversidad de los Animales Domésticos, mantenido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el caballo de Karabaj se considera una raza en peligro, con sólo poblaciones pequeñas y fragmentadas.
En el marco de la FAO se subraya que las bajas estructuras de población requieren una conservación coordinada para evitar la erosión genética. La investigación equina independiente y los estudios de conservación también describen la raza como rara y en peligro, con poblaciones reproductoras mantenidas en número limitado en criaderos especializados.
Verena Scholian: toda una vida de dedicación
En 1990, Verena Scholian identificó en Alemania un caballo llamado Inturist como semental Karabaj originario de Azerbaiyán. Dedicó su trabajo a preservar la raza en Europa.
Reconstruir la población
Desde principios de la década de 2000, Azerbaiyán ha puesto en marcha programas estructurados de recuperación destinados a restablecer la población de caballos de Karabaj. Estas iniciativas están coordinadas por el Ministerio de Agricultura del país e incluyen la gestión de los libros genealógicos, la cría selectiva y la supervisión veterinaria.
Instalaciones como el Complejo de Cría Caballar de Aghdam desempeñan un papel fundamental en la reconstrucción de las líneas de sangre y la preservación de los estándares de la raza. Sin embargo, los expertos señalan que las cifras exactas de la población mundial siguen siendo incompletas debido a la fragmentación de los informes y a un registro incompleto.
Philip Hager: formación para una nueva generación
La cría por sí sola no basta. El entrenador alemán Philip Hager desempeña un papel clave en la preparación de los caballos de Karabaj para su uso ecuestre. Se centra en desarrollar el equilibrio, la resistencia y la confianza entre caballo y jinete, cualidades que reflejan el papel histórico de la raza como fiable caballo de montaña.
"Los atributos más destacados del caballo karabají son su estabilidad en terrenos accidentados y su inteligencia. Estos caballos están muy centrados en sus jinetes", señala Hager.
Y añade: "Verena Scholian es un excelente ejemplo de cómo los criadores de caballos deben pensar a largo plazo. Su contribución a la cría de caballos karabajíes ha sido primordial".
