domingo, 25 de noviembre de 2007

LETRADA EN CASA

Letrada ya está en casa. El cartameño la recogío a las diez. Habiamos quedado en el Ranchito a donde acudió con dos de sus hijas. La potra se resistió en un primer intento a subir al remolque. La verdad es que debía saltar. No subir por la rampa que la tenía estropeada. Lo hizo sin resabios al segundo intento. El viaje bien aunque algunas veces protestaba manoteando. Cuando llegamos a la Almadraba hubo de bajarse hacia atrás. Bajó y estuvo nerviosa un buen rato. En realidad los nervios no le han parado. Pensé que se iba a acordar rápido del lugar, pero creo que no, que lo está haciendo despacio. Incluso creo que no se acuerda de Luna. Luna la provoca y cuando Letrada le respondia gemia fina e intensamente, como niña. Me habían dicho que los caballos guardaban memoria. No lo sé. La guardarán en caso de ver el mismo camino todos los dias. Las mismas situaciones todos los días, de ahí que cuando en un camino habitual haya algo que no esté en su lugar, o irrumpa en el, el caballo lo advierte y nos advierte a nosotros. No quiso beber agua en la acequia. En la cuadra comía más paja que pienso y lo hacía más compulsivamente que relajada. Supongo que mañana será otro día y estará mejor, por lo menos tendrá más sed.
En la semana que entra Luna será visitada por el veterinario para ver si ha cuajado el semen y Letrada debe ser herrada. Los cascos de atrás los tiene muy comidos. No sé como el herrador podrá poner ahí las herraduras que necesita que son con vidias. Veremos.
Hay una cosa que me apura. Ayer monté la potra por última vez en El Ranchito y lo hice en el picadero. Fue bien. Pero ayer, como llovía, se ensilló la potra en una esquina del picadero y ya allí se avisó. La ensilló Alejandro y yo le puse la cabezada. Y antes de nada, Alejandro se montó y la potra le renunció de tal forma que casi lo derriba. Todos nos extrañamos. Luego ya todo fue bien. Eso me desconcierta porque en La Almadraba no tengo espacio para dar cuerda. Las bestias una vez ensilladas son montadas y de ahí al campo. Confio que esa acción no quede en resabio.

2 comentarios:

Rober dijo...

aunque a tí no te gusten para rejonear (tus motivos creo que son fundados), creo que los bocados portugueses son un buen hierro que le viene bien casi a cualquier caballo, no le castiga en exceso, le deja llevar la boca fresquita..

¿que opinas? Un saludo.

Anónimo dijo...

bueno Rober no puedo decir que tenga un criterio formado aún sobre el bocado portugués, yo siempre he montado con vaqueros pero en el caso de Letrada según Alejandro (el domador)le ha venido muy bien pues la niña es en sus palabras 2excesivamente delicada de boca" el caso es que yo tenia un hierro vaquerito muy suave de otro caballo anterior y lo aceptó muy bien la potra, Alejandro me dijo que se había adaptado perfectamente a el desde el primer momento y las veces que la he montado, ayer fue la última vez, no he encontrado diferencia.Pero claro no tengo practica en esto. Alejandro medijo que la cadenilla debía ir muy flojita y el hierro más bajito de lo normal, que no haga caso de los que cuando la vean quieran corregirme, pues es la posición de momento mas comoda para ella. La verdad no se si tendrá algo que ver con que está tirando dientes y la estructura de la cabeza, por consiguiente de las mandibulas, está cambiando. No sé. Gracias por el comentario. Agustín Hervás